La graduación marcó el cierre de una experiencia educativa y de inclusión social que durante dos años preparó a jóvenes con discapacidad intelectual para avanzar hacia nuevas oportunidades de pasantía y empleo.
Jóvenes con discapacidad intelectual de la Fundación Saraki celebraron su graduación del Programa de Formación Prelaboral, luego de culminar dos años de preparación para el mundo laboral. La ceremonia se desarrolló en el predio de la Universidad Americana, en Asunción.
El encuentro reunió a los jóvenes graduados, sus familias, empresas, voluntarios y personas que acompañaron este proceso de formación, crecimiento e inclusión, convirtiendo este momento en la celebración de una nueva etapa para sus proyectos de vida.
La iniciativa nació como parte del compromiso de Fundación Saraki con la inclusión social y económica de las personas con discapacidad y estuvo dirigida a jóvenes con discapacidad intelectual, con el objetivo de fortalecer habilidades, autonomía y competencias necesarias para su futura incorporación al mundo laboral.
Desde el inicio, uno de los aspectos más significativos del programa fue que la formación pudiera desarrollarse dentro de una universidad.
Para muchos jóvenes con discapacidad intelectual, la posibilidad de acceder a espacios tradicionalmente asociados a la educación superior continúa siendo limitada. Preguntas como “¿y yo por qué no voy a la universidad?” fueron también parte de la motivación para construir una experiencia diferente.
Gracias a la apertura de la Universidad Americana, durante estos dos años los participantes no solamente asistieron a clases dentro de un campus universitario, sino que formaron parte de su dinámica cotidiana: recorrieron sus espacios, compartieron momentos de descanso y utilizaron los mismos espacios comunes y cafeterías que los demás estudiantes.
Esta convivencia permitió generar una experiencia de inclusión que trascendió el aula. Para los jóvenes significó sentirse parte de una comunidad universitaria y desenvolverse con mayor autonomía en nuevos entornos; mientras que, para los demás estudiantes, docentes y personas que compartieron el espacio con ellos, representó una oportunidad para convivir con la diversidad de manera natural y cotidiana.
La iniciativa fue posible también gracias al apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, a través del programa Best Buddies Paraguay, fortaleciendo una propuesta orientada específicamente a jóvenes con discapacidad intelectual y a su preparación para una inclusión laboral efectiva.
Una graduación que representa un nuevo comienzo
Durante la ceremonia de graduación, los jóvenes recibieron sus certificados como reconocimiento al esfuerzo, la constancia y los aprendizajes construidos a lo largo de estos dos años.
Familias, empresas, voluntarios, docentes y personas que acompañaron el proceso fueron parte de este momento, celebrando no solamente la culminación del programa, sino también el inicio de una nueva etapa.
Con la finalización de su formación prelaboral, los participantes avanzan ahora hacia el siguiente desafío: encontrar oportunidades concretas de pasantía y empleo que les permitan continuar desarrollando su autonomía y alcanzar una inclusión laboral efectiva.
La experiencia demuestra que la inclusión también se construye cuando las personas con discapacidad pueden acceder a espacios de formación, convivencia y participación que históricamente no siempre estuvieron disponibles para ellas, y cuando instituciones educativas, organizaciones, empresas y familias trabajan de manera conjunta para generar oportunidades reales.
La graduación fue, así, mucho más que la entrega de un certificado: fue la celebración de dos años de crecimiento y el comienzo de una nueva etapa para jóvenes que hoy están preparados para mostrar sus capacidades y ocupar su lugar en el mundo laboral.



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